Me gustan los refranes. Son ingeniosos y te acercan al mundo tal y como es. Sin tonterías, ya sea de forma directa o no.
Los mejores son los que arrojan, de golpe, las personas ancianas. Con una sola frase te dejan clavado en el sitio, pensativo, y normalmente fastidiado.
Es la sátira (ideada en sus orígenes para la mejora de la sociedad), la ironía, o la verdad soltada a plomo, pero siempre breve y concisa, lo que me atrae de todo esto.
"Mientras hay vida, hay esperanza".
Tengo una relación amor-odio con medio refranero español. Por ejemplo, odio hasta la médula el de "blanco y en botella" (seguro que encuentras unos cuantos líquidos entre pegamentos, salsas, productos derivados de la leche o no, y eso sin contar el más erótico de ellos), que sería como decir "haz caso a tus prejuicios". O el de "qui no plora no mama" que viene a decir que "no importa que te merezcas las cosas, ya vendrá otro que pataleará más que tú y se las llevará". O el de "lo importante no es saber, si no tener el teléfono del que sabe" (que como buen tú-que-eres-informático-arréglame-la-tele-que-no-pillo-telecinco, me sienta como una patada).
ResponderEliminarPero lo que más odio de ellos es que algo de razón sí que tienen, pero más bien sobre cómo actúa la gente, y no sobre cómo debería actuar.
Será que, por tiquismiquis, sólo me acuerdo de los que no me gustan.
Por cierto, me alegra ver que te has hecho un blog :)
La verdad es que el de blanco y en botella es lo peor, la leche viene en tetrabrick xD
ResponderEliminarA pesar de que pienso que la mayoría son geniales, es cierto que hay algunos un poco decepcionantes. Esperemos que la selección natural deseche los que se basan en prejuicios y 'caradurismos' en unos cuantos años xD
Gracias por comentar, un saludo!